Blog de Alain D. Geiser

Bienvenidos a la Umbra.

Aquí os contaré la historia de algunos hombres, o personas que una vez lo fueron. También os contaré historias de mundos cercanos y otros muy lejanos a la Tierra.

The Great War.

Escrito por AlainDGeiser 04-11-2014 en Poesía libre. Comentarios (0)

Wilfred Owen: Anthem for Doomed Youth

¿Qué campanas doblan para los que mueren como bestias?
Sólo la ira monstruosa de los disparos.
Sólo el rápido tableteo tartamudo de los rifles
puede vomitar sus plegarias apresuradas.


No hay farsas ahora para ellos; ni oraciones, ni campanas;
ni una voz de duelo salvo los coros, –
los estridentes, demenciales coros de granadas gimientes;
y cornetas que les llaman desde tristes condados.


¿Qué cirios pueden sostenerse para honrarlos?
No en manos de los monaguillos, sino en sus ojos
brillarán las tenues luces de las despedidas.


Las frentes pálidas de las chicas serán su sudario;
Sus flores la ternura de espíritus sosegados,
y cada lento atardecer una penumbra en el salón. 


Pocas son las palabras que pueda decir que no haya dicho ya el autor.

La Gran Guerra fue el mayor horror conocido por el hombre hasta la 2ª Guerra Mundial. Decenas de millones de muertos son los que se cuentan. Pero ellos no son las únicas víctimas como bien dice el autor, pues sus familias en sus hogares también los recuerdan con lagrimas en sus ojos, misas en las catedrales y flores en sus lapidas sin cadáver o apenas restos de ellos, tan solo con nombres y alguna que otra palabra afianzando su lucha por la libertad en una guerra que ellos no pidieron luchar pero no tuvieron otra opción frente al peligro que corrían sus familias frente al enemigo a vencer.

Las campanas a las que se refiere el autor no son otras que las balas disparadas en el campo de batalla, coreadas a su vez por las explosiones de las granadas, tanto enemigas como aliadas. Pero es que esas campanas, no son de una catedral, ni de una iglesia en la campiña francesa, son las iglesias de sus hogares, el lugar al que desean regresar, pero por desgracia no será posible, pues sus vidas tocaran a su fin allí, en el campo de batalla, luchando por todo lo que habían construido en el pasado sus padres y abuelos, luchando por todo cuanto ellos legarían a sus hijos. En esta época los soldados no morían por petróleo o diamantes, luchaban y morían por sus ideales por defender la libertad de sus hijos.

Wilfred, no soy quien para criticar tu obra, pues eres con diferencia más valiente que yo. Pero al menos creo que puedo regalar algo a tu memoria, pues no moriste en vano, somos libres, quizás no tanto como sea posible, pues somos marionetas de un sistema que nos oprime en bastantes ocasiones, pero somos libres para admirar obras como las tuyas, como las de muchos de tus camaradas que como tú luchasteis por un futuro mejor. Puede que mi guerra no esté en el campo de batalla como fue la tuya, pero lucharé a mi manera en mi campo de batalla particular.

Descansa en paz, Wilfred Owen, una lástima que no hubieras vivido un poco más, para ver como la guerra tocaba a su fin y pudieses vivir en paz como merecías. 


Y mi regalo, puede que no sea genial, pero va con todo mi corazón: 


¿Quienes sois para que canten algo sobre vosotros?

¿Quienes más que hormigas en el camino de otros?

Vosotros sois los olvidados, los que luchasteis por vuestros hijos y nietos.

Fuisteis esposos, profesores, escritores, padres, hermanos o hijos.


Fuisteis todo eso y acabasteis por ser objetivos de algo hecho de metal.

Y es que vosotros, los caídos en la Gran Guerra nos fuisteis arrebatados por batallas infernales. 

Grande fue la guerra, pero más grandes vosotros, sujetos de una masacre abismal.

Porque vosotros erais una generación de artistas, trabajadores y grandes pensadores.


En verdad, la humanidad os debe algo a vosotros.

Luchadores empedernidos de más calibre que las balas que os arrebataron las vidas.

Vosotros que luchasteis como los Trescientos.

Os fue arrebatada una vida, de forma injusta y cruel al lado de vuestras familias. 


Para vosotros este es mi regalo, que hace eco de algo agrietado.

Para vosotros este es mi presente, que hace reclamo del pasado.

Un pasado que era vuestro, y un presente que es mío gracias a vosotros, soldados.

Y aunque no todos tenéis nombres, todos sois lo mismo para mi, héroes tristemente olvidados. 


Jardín del Edén.

Escrito por AlainDGeiser 30-10-2014 en Reflexiones. Comentarios (0)

Me gustaría escribir algo ahora mismo. Terminar alguna historia de las que tengo empezadas, escribir algún poema, libre o con métrica, tan solo expresar lo que siento y dejo de sentir, pero es tan difícil a veces entender lo que pienso. Tan complicado distinguir mis sentimientos.. lo que quiero, lo que odio.

No hay lugar en el que mis ojos caigan al cerrarse, nada en mi cabeza, ninguna imagen que se retuerza en mi mente con la intención de hacerme ver algo allí que a mis ojos escape. 

Tampoco hay colores, solo una blanca luz, ausencia de color y sensación. No veo nada cegado por esa luz que en mi cabeza parece morar, prefiero la Oscuridad, al menos en ella puedo imaginar siluetas y no ciega mis ojos.

Hoy es uno de esos días tristes en mi cabeza, que debería estar bien, que no tengo motivos para estar mal, y sin embargo lo estoy, porque no siento nada claro en mi interior, tan solo miedo a permanecer siempre así. A levantarme mañana al amanecer, y que con las primeras luces del alba en mi vida solo vea eso, una luz blanca, sin color ni nada extraordinario sobre lo que hablar. 

Tengo miedo, a perder mi visión particular del mundo. Miedo a no ser capaz de volver a escribir, de no poder jamás volver a imaginar. Y es que en mi mente ahora mismo reinan el Vacío y su blanca luz. Y tengo miedo de que no llegue nadie a dar al traste con su reinado. Temo por mis criaturas, por mis vampiros, por mi elfo, por mi arbitrador.. temo por cada uno de mis hijos, pues eso es lo que son.

Un padre y una madre dan vida a un hijo, y yo doy vida a mis historias con sus personajes, protagonistas, antagonistas, secundarios o simples personajes de relleno. Los escritores somos dioses en nuestros mundos, damos forma, destruimos y creamos a nuestro antojo cosas inimaginables para otras personas... Pero tememos algo más que cualquiera otra persona. Tememos que nos pase como a los dioses de antaño, que se nos olvide que creamos un mundo, que se nos olvide cuidarlo, verlo crecer, cortar las malas hierbas y regarlo al atardecer.

Somos jardineros, cuidamos nuestro jardín, nuestro Edén, porque eso es para mi la escritura, eso es para mi ser escritor. Cuidar mi jardín, regar cada personaje, cada uno de sus pensamientos, cada uno de los momentos que en su día me propuse relatar. Y así es como quiero pasar mi tiempo; relatando sus vivencias, regando sus vidas y haciéndoles crecer. 

Pero hoy es uno de esos días en los que el trabajo del jardinero es tanto que no sabe que hacer primero... que no sabe si podar primero el seto, regar las rosas o las violetas... Que no es capaz de dar a basto con su trabajo, y lo que es peor, se siente mal porque deja desatendido a sus hijos y eso duele, y eso es lo que siento hoy. Dolor por no poder atender a mis hijos y miedo por no saber como hacerlo, por no saber si podré atenderles en el futuro. 


La Luna será el faro que ilumine mi camino.

Escrito por AlainDGeiser 24-10-2014 en Poesía libre. Comentarios (0)

Fría brisa que se levanta cada anochecer

Junto a ella camino solitario al ocaso.

En mi mente arden recuerdos,

Memorias, cenizas del pasado quemado.


No son más que cenizas que nublan mi mente,

Provocando una ventisca de nieve gris y helada.

Pero nunca me veréis lagrimas derramar en esa ventisca.

El pasado no tiene poder en mi.


En esa ventisca gris, no me abrí a nadie.

Ni siquiera a mi propia persona,

pues si algo aprendí de mi pasado

es a no fiarme ni de mi mismo.


Y es que a veces quien crees es tu enemigo resulta ser tu amigo.

Y quien era tu amigo, no es otro que tu mayor enemigo.

Pero por desgracia, si ni en mi sombra puedo confiar ¿qué me queda?

Tan solo esperar…


Y es que es tan difícil,

Poder abrirse sin dudar, no por timidez, si no por miedo al dolor.

Porque duele el mostrarse y no ser bien recibido,

Duele el encontrarte solo entre la espada y el olvido.


Pero sin remordimientos ésta vez atacaré,

Mostraré mis colmillos y mis garras al olvido.

Porque no tengo nada que perder..

Y tengo una Luna que ganar.


Castillo de Cristal.

Escrito por AlainDGeiser 20-10-2014 en Poesía libre. Comentarios (0)

Allende los mares y las tierras un castillo dominaba un lugar,

No era una castillo normal, en su construcción había algo peculiar.

Pese a que sus guardias armas de acero y armaduras de metal portaban,

Sus muros altos como secuoyas, de cristal levantados estaban.


En ese castillo no habitaban humanos, ni especie viva conocida.

Ni tan siquiera estaba habitado por seres fantásticos como hadas o elfos.

El Castillo de Cristal ocupaba su lugar en la colina del Pensamiento,

Y sus habitantes eran Ideas, Elucubraciones de mentes frágiles como el cristal.


La colina del Pensamiento se encontraba en la llanura de la Mente,

Que a su vez estaba rodeada por las cordilleras de Manía y Demencia,

El lago de Cordura rodeaba la colina del Pensamiento donde el castillo permanecía

Y desde el lago una bruma de Curiosidad nublaba a las Ideas con el alba.


Pero las Ideas vivían ignorantes de un peligro terrible que vivía en las cordilleras.

Pues entre las montañas, en el pico de Paranoia, las Pesadillas anidaban a oscuras.

Y es que la Cordura tiene un precio, que es la soledad y el aislamiento.

Pero cuando las Pesadillas arraigan en un lugar, lo toman y pervierten.


Y así fue como sucedió; que las Pesadillas se adueñaron del Reino de la Razón.

Que la llanura de la Mente pasó a ser un yermo de Vacío.

Que el lago de Cordura se secó, y el desierto de Locura apareció.

Y fue así como la bruma de Curiosidad en nube de Indiferencia se tornó.


Y el Reino de la Razón poco a poco a oscuras se quedó.

Y el Reino de la Razón en el Reino de Irreflexión se convirtió.

Y esto es porque las Pesadillas reinan ahora en el Castillo de Cristal.

Y los cristales del Castillo ahora son opacos y no dejan ver su interior.


Mente nublada.

Razón perdida.

Locura predominante.

Irreflexión oscura.


Y sin más, en el Castillo de Cristal, la Luz jamás volvió sus salones a ocupar pues ya no era su más su hogar.

Pues las Pesadillas a las Ideas habían expulsado, y con ellas su Luz, la Razón, había abandonado esas tierras. 


Pasado, presente, futuro. Solo ante la oscuridad.

Escrito por AlainDGeiser 17-10-2014 en Reflexiones. Comentarios (0)

-Y dime, tú que tanto has vivido. ¿Qué es el pasado?

-El pasado son solo recuerdos de vidas pasadas. Momentos que ocurrieron. Quizás ayer, quizás hace mil años, pero importan poco o nada. Ya no están aquí, no pueden hacernos daño. 

-Creo que te equivocas. El pasado nos hace ser quienes somos, es nuestro sello de identidad. Forma parte de nosotros igual que nuestro día a día, igual que nuestro futuro en el día de mañana formará parte de nuestra vida. 

-¿Y para que preguntas si lo tienes tan claro?

-Para conocer tu presente, oír de tu pasado y ser parte de tu futuro. 

-¿Mi futuro? No hay nada en mi futuro. Solo Oscuridad. 

-Eso quizás es porque reniegas de tu pasado. No puedes ver hacia donde vas si no sabes de donde vienes. 

-Quizás tengas razón, pero no puedo ver en un pasado lleno de Oscuridad. Jamás recordaré de donde vengo, ni hacia donde voy. Maldito sin luz en el pasado, en el presente y condenado a un futuro igual de tenebroso. 


Siento haber estado tanto tiempo sin escribir, estoy bastante liado con cosas de la universidad y además no estoy muy inspirado para seguir escribiendo la pagina que me queda del 5º capitulo de Alain. Lo siento. En breves lo postearé.