Blog de Alain D. Geiser

Hasta un nuevo anochecer, Luna.

Y es por ella que os pido un poco de respeto.

Pues si algo no puede faltar es su fulgor.

Y es que por ella tan solo siento anhelo.

Una luminiscencia que inunda todo de color.


Su luz aguarda en las noches.

Entre el blanco perlado y la cerveza amielada.

Rodeada de grandes cúmulos se encuentra abobada.

Oculta está entre las nubes.


Ya que tiene miedo al hombre y su ambición.

Que hacen de ella mero objeto de transacción.

Y es que la Luna no es de libre comercialización.

Pues es libre de moverse con su traslación.


Haciendo de las noches un espectáculo de luces y sombras.

Dando lugar a un conjunto de formas que agitan nuestro corazón.


Hasta luego Luna, hasta un nuevo anochecer. 


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