Blog de Alain D. Geiser

Maldito sin Luz.

Símbolo Tremere

Símbolo Lasombra

Los truenos resonaban y surcaban el cielo encima del barco, los rayos centelleaban e iluminaban la cubierta del Oscuridad como si del Sol mismo se tratase. Algunos de los relámpagos caían sobre el mar cerca del barco, y las olas que el fuerte viento levantaba caían sobre la madera de la cubierta, bañando lo que la fuerte lluvia aún no hubiese mojado.

Alain se encontraba en el timón del barco, trataba de llevar a cabo una maniobra para virar el barco y sacarlo de la tormenta, pero la fuerza de la misma impedía que el timón se moviese como era debido. Estaban atrapados en la tormenta y parecía que el mar acabaría por tragarles esa noche en las costas de Hispania.

-Chico. –Dijo Séneca apareciendo a su lado. -¿Sigues sin poder mover el barco? –Dijo mirando al joven Alain.

-Así es.. He tratado de usar incluso la Potencia pero es inútil, la fuerza de las olas es demasiado, el timón está atascado y no se puede mover.

-Eso es un problema gordo. –Dijo el vampiro mientras caminaba sobre la cubierta nervioso. –Lasombra dice que no es una tormenta normal, que está siendo provocada por algo o alguien, pero no sabe quien puede estar tras esto.

-¿Tenemos algún enemigo? –Quiso saber Alain. –Nosotros somos el clan Lasombra, y me dijisteis que había otros clanes de vampiros. Si nosotros manejamos la Oscuridad...  –Alain acarició su barbilla en actitud pensante. -¿Hay alguno que controle las tormentas?

-Las tormentas.. –Dijo Séneca pensativo. –Se me ocurren dos posibles clanes autores de este ataque. Los Verdaderos Brujah, vampiros capaces de controlar el tiempo y el espacio.. puede que encontrasen esta tormenta y nos la hayan soltado a nosotros, parándola y volviéndola a soltar cada vez que nos encuentran.

-¿Controlar el tiempo? –Dijo Alain con cara de no creerse nada en absoluto. –Vale que nosotros controlemos la Oscuridad y todo eso.. ¿Pero el tiempo? –Alain río sinceramente. –Me estás tomando por idiota, en serio, ¿qué teorías tienes?

-Lo digo en serio Alain. –El vampiro miró a los ojos al chico. –Los Verdaderos Brujah existen, y controlan el tiempo. Es la verdadera forma de la Celeridad que nosotros usamos, en lugar de moverse más rápido, simplemente paran el tiempo. No sé como lo hacen, pero si son ellos, tenemos un problema mayor del que yo creía.

-¿Cuál es la otra opción? –Preguntó el neonato tragando saliva ante la posibilidad de unos seres capaces de parar el tiempo y matarle sin que se diera cuenta si quiera.

-La otra opción.. son los Usurpadores, el clan Tremere. –Dijo Séneca con algo parecido a furia en sus ojos. -Hace muchos años, cuando tú aún no estabas con nosotros existía un clan de vampiros llamado Salubri. Esos vampiros, comandados por Saulot, el Santo, fueron perseguidos por un grupo de magos con el objetivo de apropiarse de su sangre y adquirir la inmortalidad de forma rápida y así continuar con sus estudios sobre la hechicería. El líder de esos magos se llama Tremere. –Séneca apretó los puños.

-¿Tenías amigos entre los Salubri? –Dijo Alain fijándose en los gestos de su amigo anciano.

-Si, cuesta creer que dos clanes tan diferentes entre si se puedan llevar bien, pero así fue. Tenía un Salubri como amigo, y fue asesinado por un grupo de magos mortales. –Séneca sonrío lúgubremente. –Alain, si los que nos atacan son Tremere… no habrá piedad de mi parte, así que no te pongas en medio.

-No lo haré. –Dijo el joven. –Tus enemigos son mis enemigos, camarada. –Alain miró la empuñadura de la espada que Luciano le había dado hacía una hora.

-¿Crees que podríamos girar el rumbo usando los tentáculos de oscuridad? –Preguntó Séneca al navegante.

Alain se quedó perplejo ante la proposición de su viejo amigo. –Séneca.. no sé como no se me había ocurrido antes. Eres un genio. –Dijo Alain desapareciendo del lado de Séneca y apareciendo en babor.

Alain se concentró en canalizar la oscuridad de su interior, controlando la sombra del barco y haciendo que el timón tomara otra forma, haciendo que el barco comenzase a girar para salir de la tormenta.

-Parece que lo vas logrando, chiquillo. –Dijo Luciano, el Sire de Alain. –Prepárate, puede que nos esperen al salir de la tormenta o que nos ataquen antes de salir de la misma.  Y hazte un favor a ti mismo. –Luciano se acercó a su lado y le susurró en el oído. –Mantente alejado de Gratiano durante la pelea, no distinguirá entre ti y un enemigo, tenlo por seguro. –Sin más Luciano caminó sobre la cubierta rápidamente y comenzó a escalar el segundo mástil del barco, el más alto. Llegando a la zona del vigía, el puesto que el ocupada con gusto.

Alain no tuvo tiempo de contestar a su Sire, pero le habría gustado responder y preguntar el porque cabría esperar esa actitud de Gratiano. Aunque conociendo al vampiro como lo conocía sabía que no era de fiar.

Pasaron unos veinte minutos entre esa conversación y la voz de alerta de Luciano.

-¡Barco a estribor! ¡Se aproximan velas rojas! –Dijo el vigía mientras se dejaba caer sin más desde esa altura y se agarraba a una cuerda cuando estaba apunto de tocar el suelo.  –Prepárate Alain, saca tu espada y disponte a pelear. Esto no va a ser un entrenamiento como el de cada anochecer –Dijo Luciano refiriéndose a las clases que durante tantos años Alain había recibido cada anochecer sobre esgrima, tiro con arco y el uso de sus poderes vampíricos.

-Está bien, Sire. –Dijo Alain preparando su espada y adoptando una mentalidad de alerta. La tormenta parecía haber amainado un poco, y aún amainaba más cuanto más cerca estaban del barco. -¿Qué significan esas velas rojas? –Preguntó Alain mirando la enseña del barco enemigo. Un símbolo dorado compuesto por un cuadrado encerrado en un círculo, con un triangulo en la esquina superior derecha del cuadrado por fuera del círculo.

-Ese mi chiquillo, es el color de la sangre, y el símbolo dorado es el del clan Tremere que Séneca te nombró antes. –Dijo Luciano acercándose a las velas de su propio barco y quedándose quieto durante unos instantes hasta conseguir que su Sombra se levantase.

No eran muchas las veces que Luciano dejaba que su Sombra se levantase. Consideraba que un vampiro debía de poder trabajar solo, sin la necesidad de ayudantes, fueran o no creados por sus propios poderes.

-Sube arriba y forma nuestro símbolo, Regina. –Dijo Luciano separándose de ella y volviendo al lugar donde había dejado a Alain. –Ahora ellos verán el nuestro y sabrán a lo que se enfrentan.

Alain giró la cabeza buscando el símbolo de su clan y entonces lo vio claro, las velas del barco, siempre negras y cubiertas por las sombras del mismo eran ahora blancas, del color de las nubes y la Sombra de su sire había formado una enorme corona monacal negra en medio de la vela del color contrario.

El barco enemigo seguía el rumbo de intercepción y el Oscuridad no cambiaba el suyo, pues necesitaba salir de la tormenta.

Fue entonces cuando el primero de ellos llegó. Un hombre de pálida tez iluminado vagamente por los rayos que surcaban el cielo apareció en la cubierta del barco con el sonido del trueno que acompañaba al previo rayo. En su mano derecha portaba un extraño báculo acabado en una punta de un material semitransparente de color rojo. Sus ojos de color marrón oscuro miraban fijamente hacia el lugar donde Alain y Luciano se encontraban en ese instante. El cabello del hombre caía sobre un abrigo largo de piel color parda que ocultaba la ropa que llevaba debajo, aunque dejaba ver una botas de cuero marrón.

-Hola a todos, Lasombra. –Dijo el hombre levantándose pues había aparecido con una rodilla al suelo. –Perdonad que aborde de esta manera su barco, pero me veía en la obligación de hacerlo si mi tripulación y yo queremos tener alguna posibilidad de que el derramamiento de sangre poderosa sea la mínima posible. –Dijo el hombre colocando la extraña lanza tocando el suelo.

-Pues siento decir que todos vosotros vais a conocer la Muerte Definitiva esta noche. –Dijo Luciano sacando su sable de la funda. –Los Lasombra seguimos un código de hospitalidad y solo entramos en lugares donde somos bienvenidos, además, nuestros barcos son extensiones de nosotros mismos, y al entrar en uno de nuestros barcos sin permiso has roto cualquier oportunidad de dialogo entre nosotros.

El hombre abrió los ojos del todo mientras Luciano hablaba y giraba la lanza por su espalda en un extraño calentamiento mientras la tormenta amainaba y la dejaban atrás. –Entiendo, en ese caso habrá que destruiros a todos junto al propio barco. –El vampiro golpeó el suelo con la punta de cristal produciendo chispas y el barco comenzó a arder en el sitio donde estas chispas tocaron. –Fueron ustedes los que se buscaron este final. –Dijo al Tremere mirando hacia su barco.

-Pagareis caro vuestra osadía. –Dijo una voz a espaldas del vampiro mientras una cúpula sombría se extendía por encima de él y lo tragaba del todo, con el fuego incluido en su interior. Se escucharon un par de golpes y unos pocos gritos de dolor y apenas cuatro segundos más tarde la cúpula desapareció y el cadáver del mago estaba colgado del mástil con una cuerda.

-A esos nudos se refería.. –Dijo Alain tragando saliva mientras miraba la lanza del enemigo tirada en el suelo bajo su cadáver. Se movió hasta ella y la tocó mientras Gratiano bajaba desde arriba donde había colgado al enemigo. –Deberíamos prepararnos para atacarles nosotros. No sabemos cuantos son ellos, pero nosotros solo somos cuatro.

-Cinco. –Dijo Lasombra que apareció entonces en la cubierta del barco desde su camarote debajo del timón. –Pero tienes razón, preparaos para combatir, chiquillos. Nosotros también podemos transportarnos a su barco cuando esté más cerca y les pillaremos por sorpresa por debajo de la cubierta. Ellos son ocho, los huelo desde aquí. –Dijo mirando al cadáver que colgaba del mástil. –Ese era el noveno.

-Guerra.. –Dijo Luciano mirando al barco enemigo. –Hacia siglos que no teníamos un enfrentamiento con otro Clan. -¿Qué les ha podido llevar a tal estupidez? El mar es nuestro, todo el mundo de tinieblas lo sabe. –Luciano caminó hasta la borda y se apoyó en la misma mirando por encima de ella.

-No sé lo que les ha hecho venir a buscarnos y meternos esa tormenta tres veces encima, pero sé que no es casualidad que tu chiquillo esté con nosotros y eso ocurra, teniendo en cuenta que es el único que podría habernos sacado con el barco intacto de ahí. –Dijo Gratiano mirando a Alain.

Asombrado por las palabras amables de Gratiano, Alain sonrío vagamente, no se esperaba un cumplido proveniente de él. Una mano tocó su hombro y resultó ser la de Lasombra. -Ven conmigo, Alain. –Dijo el Antediluviano señalando a su camarote.

Alain siguió al Señor de las Sombras por la cubierta hasta su camarote, un lugar donde nunca había entrado con anterioridad en los más de cincuenta años que llevaba en el barco.

El camarote constaba de una mesa de madera oscura provista de un pergamino de cuatro por cuatro metros, en el estaban dibujadas todas las masas de tierra conocidas, desde las tierras de los Vikingos hasta la punta de África, incluso parte de la India. También estaban los territorios del interior e incluso algunas islas menores en medio del océano. En las estanterías había una gran colección de pergaminos enrollados en palos de diversos colores, algunos cubiertos de polvo y otros impolutos, como si llevasen allí desde ese mismo día. Un ataúd de color negro estaba recostado contra la pared, en un ángulo agudo de no más de cuarenta y cinco grados.

-Alain. –Dijo Lasombra sentándose en una silla al otro lado de la enorme mesa. –Antes te di un nuevo nombre porque hoy han pasado exactamente cincuenta y un años desde que Luciano te convirtió. Hoy es tu primer cumpleaños como neonato reconocido. Ya estás fuera de la potestad de tu sire. No obstante espero que entiendas que sigues debiendo respeto a aquellos que son mayores y más sabios que tú. –Dijo Lasombra mirando al joven.

-Si.. eso lo entiendo. –Dijo Alain mirando al Antediluviano. -¿Puedo hacerte una pregunta? –Quiso saber Alain mirando al Sire de su Sire.

-Sobre tu reflejo supongo. –Dijo Lasombra observando como el chico asentía. –Está bien, creo que ya es hora de que sepas la verdad sobre el Reflejo de Muerte. –Lasombra colocó sus codos sobre la mesa, y con las manos entrecruzadas sujeto su rostro mientras hablaba.  –Tu reflejo Alain, es una maldición con la que tanto tú como yo hemos sido condenados. Es a su vez un don, pues nos permite conocer más profundamente a nuestras sombras, a nuestra oscuridad interior, pero a la vez, también nos obliga a abandonar una serie de cosas. No podrás caminar por entre los mortales cuando haya espejos cerca, e incluso algunos Vástagos se asustaran al verlo, pues la Oscuridad interior de un Lasombra es sobrecogedora.

Además, junto al Reflejo de Muerte se añade una maldición secundaría. –Lasombra miró al chico esperando ver en su rostro algo más que miedo, y encontró curiosidad. –Estarás solo, más allá de nosotros cuatro, tres si tenemos en cuenta que Gratiano no es de tu agrado y tú no eres del suyo, nadie más podrá conocerte y estar en tu vida durante mucho tiempo. Estás maldito al igual que yo a no conocer calor alguno, a no ver Luz más allá de la de la Luna o las estrellas. –El vampiro se levantó y puso una mano sobre el hombro de Alain. –Nadie podrá ser tu amigo sin correr un riesgo Alain, tu reflejo es un símbolo de que tú eres el elegido por la Umbra para acabar de una vez con la Tenebra, y eso hará que sus siervos te persigan, te den caza cuando te conozcan. –Lasombra miró al joven vampiro a los ojos una vez más. –Alain, serás tú, en tu último día como vástago quien traiga paz a la Umbra. Tú has sido elegido como nuestro salvador. Y sé que no es justo que mueras por nadie.. pero hay una pequeña esperanza de que eso no pase. –Dijo Lasombra.

-¿Qué esperanza es esa? –Preguntó Alain antes de que Lasombra pudiera hablar.

-Si consigues que una Luz se una a ti durante el tiempo suficiente tu sombra será más fuerte, y la Tenebra no te tragará cuando vayas a por ella si luchas al lado de esa Luz. –Lasombra miró a Alain. –Por desgracia, solo tú puedes encontrar a esa persona, Alain. Sea vampiro o mortal, ese ser es tan poderoso como para evitar que te fundas con la oscuridad y mueras definitivamente, si tu intención es vivir, busca esa luz y lucha junto a ella. –El Antediluviano quitó su mano del hombro de Alain y le miró a los ojos con una sonrisa sincera. –Es todo lo que te puedo decir, pequeño.

-Gracias, Lasombra, de verdad que… –Dijo Alain que estaba a punto de hablar cuando un trueno resonó y algo sonó en cubierta.

-¡Rápido, fuera! –Dijo Lasombra corriendo fuera del camarote esperando encontrar lo que había hecho ese ruido.

Fuera se estaba desatando el Armagedón. Varios vampiros desconocidos para todos los tripulantes del barco estaban batallando con ellos. Dos de los mismos estaban luchando contra unos tentáculos que parecían ser controlados por Gratiano, el cual estaba subido en lo que quedaba del segundo mástil.

Otros dos estaban peleando contra Séneca el cual los mantenía a raya sin ninguna dificultad. Finalmente uno de ellos ataviado igual que el otro que yacía colgado de una soga estaba peleando contra Luciano, el cual estaba reculando frente al fuego que salía de la lanza de aquel tipo.

-Alain, ve y ayuda a tu Sire. –Dijo Lasombra mientras el se dirigía al timón. -Es hora de que el Oscuridad tome el mar como su dominio.

Alain corrió rápidamente hacia su Sire, llegando justo a tiempo para interponer su espada contra la lanza de aquel tipo extraño. –Deja a mi Sire, Usurpador.

Seguidas de estas palabras varias estocadas rápidas se sucedieron una tras otra sobre el cuerpo del Tremere, el cual paro dos con éxito, pero una gemido de dolor surgió de sus labios cuando la espada de Alain entró en su pecho, atravesando su corazón y dejándolo en el suelo tendido para después pisarle la cabeza, asegurándose así que no se levantara del sitio nunca más.

-Gracias, Alain. –Dijo Luciano mientras se levantaba del suelo al que se había visto arrojado mientras reculaba del hombre de la lanza de fuego la cual arrojó al mar.

-No tienes porque dármelas, es mi deber ayudar a mi padre. –Dijo Alain mientras corría a ayudar a Séneca.

Mientras tanto Lasombra giró el barco controlando la sombra del timón y lo llevó rumbo de colisión contra el barco enemigo. Unos tentáculos en forma de remos aparecieron a babor y estribor del barco, comenzando a remar y haciendo que el barco aumentara su velocidad.

Séneca se agachó para esquivar los tajos de los dos Tremere que intentaban acuchillarlo y usando los cortes que le habían hecho antes extendió dos tentáculos a las espaldas de ellos que entraron por las mismas atravesándoles el pecho y convirtiéndoles en sacos de ceniza en el suelo. –Mi barco, mis normas. –Dijo el vampiro escupiendo a los montones de ceniza mientras guardaba la espada.

Gratiano sin embargo hacía tiempo que había arrojado a los dos energúmenos que se enfrentaban a él por la borda sin mayor dificultad y se enfrentaba contra otro que acaba de aparecer. Paró la espada del Tremere con un tentáculo y con el otro golpeó al susodicho atravesándole el pecho y dejándolo caer convertido en polvo al suelo. –Polvo somos… y polvo seremos. –Dijo sonriendo de medio lado mirando a su Sire, Lasombra.

El Oscuridad llegó hasta el otro barco durante la pelea y entonces fue cuando el mascarón de Proa chocó contra la embarcación enemiga, incrustándose en ella hasta cierto punto y dejándola seriamente dañada.

Varias cosas se sucedieron entonces rápidamente. Varios relámpagos seguidos azotaron a cada integrante de la tripulación, exceptuando a Lasombra y Gratiano los cuales pudieron convertirse en niebla oscura a tiempo. Alain sin embargo salió despedido por encima de la borda del barco, cayendo al agua mientras el barco entero se convertía en un infierno de llamas. El Oscuridad era una antorcha enorme, y Séneca y Luciano habían muerto envueltos en llamas. Entonces una gran macha negra tiñó el cielo más negro de lo que solía ser y unas garras negras bajaron del mismo para coger el barco Tremere y destrozarlo como si fuera unas ramitas. –Habéis matado a dos de mis hijos, Tremere. Preparaos para la guerra que se avecina en las noches venideras, porque ni tan siquiera los once clanes restantes podrán detener el avance de las Sombras contra vosotros. –Las palabras resonaron desde el cielo, en todo el ancho mar que se extendía frente a Alain. El futuro era incierto, pero algo era seguro.. solo le quedaba una persona en el mundo de la que poder fiarse, y estaba terriblemente enfadado. Y si algo sabía Alain pues se lo habían contado Luciano y Séneca, es que la Oscuridad es terrible, pues en ella habitan cosas aterradoras, pero ninguna tan aterradora como Lasombra enfadado.


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