Blog de Alain D. Geiser

Uno para todos y todos para uno.

Mi nombre es Gerald Delacroix, nací la mañana del día 13 de abril del año 1754 de nuestro Señor. Mi familia era una familia acomodada, me dieron una educación notable para esa edad, fui instruido en el uso de la espada y el mosquete así como armas de otra índole, a la edad de 18 años entré a formar parte de la guardia real, los conocidos Mosqueteros. Vestir la flor de lis y el azul del Rey era para mi y para mi familia un honor, todo marchó correcto en mis primeros años como mosquetero al servicio del Rey y su familia. Nadie hubiese imaginado jamás que Voltaire y Rousseau pudiesen tener razón… hasta que el día 11 de julio del año 1789 el pueblo se levantó en armas contra el Rey y no solo no fuimos capaces de detenerlos si no que muchos de mis hermanos de armas se unieron a sus familias en contra del Rey.

Ese fatídico día muchas personas murieron, daba igual el color que vistiesen, todas compartían el rojo de la sangre, el rojo de la sangre de hermanos y hermanas que luchaban entre si por la tiranía de un hombre, su ambición, su codicia, eso era lo que mi Rey representaba para el pueblo. Había abandonado sus deberes sagrados de servir al pueblo de manera justa para servir a un único propósito, su propia avaricia. Y así fue como, en un acto de honor, cumplí con mi deber de servir a mi Rey, atravesando el corazón de todos cuanto intentaban hacerle daño. Lo salvé, hasta cierto punto, pues aunque su vida estaba salvada de nada le serviría, pues su alma corrupta estaba ya perdida en su mundo de oro y joyas, y entonces hizo acto de presencia el final de mi vida, o así debería haber sido en principio.

Traté de sacar al rey de París utilizando un viejo pasadizo que nuestra guardia protegía pero fue entonces cuando me di cuenta de hasta que punto el pueblo odiaba al Rey. Mis hermanos, mosqueteros como yo guardaban celosamente el pasadizo de huida de la familia real y nos impidieron el paso. Traté de apelar a su honor, a su deber como caballeros del Rey… pero declinaron su sagrada labor en pos de la venganza que el pueblo exigía, no sin razón. Me enfrenté a ellos con destreza y acabé con varios de ellos, justo cuando pensé que todo había finalizado al atravesar el pecho del último de mis contrincantes un extraño apareció en escena.

Recuerdo con exactitud nuestra conversación aún hoy día…

-Estimado caballero.. ¿le importaría soltar su arma? –Dijo el hombre de mirada confiada no sin antes fijar sus ojos de color azul en los míos. 

-No soltaré mi arma por nada del mundo, desconocido. – Gerald afirmó sus palabras apretando la mano entorno al mango de su estoque. –No dejaré que nadie toque al Rey, juré protegerlo con mi vida y eso es lo que voy a hacer.

-Eres obstinado sin duda.. –Dijo el hombre tocándose el cuello con una mano mientras con la otra retiraba su capa de viaje de la funda de un estoque ingles destacable por su guardia ladeada. –Ríndete, joven. Tienes toda la vida por delante, y sinceramente, tanto tú como yo sabemos que este.. sujeto –Dijo señalando con su arma ya desenvainada.- No merece el derramamiento de sangre más pura que la suya. Entrégalo, Gerald. –Dijo el hombre levantando el tono y mirándome a los ojos.

Algo en mi interior se estremeció cuando el hombre desconocido me dio esa orden pronunciando mi nombre, el cual yo no le había dicho; algo en mi interior me decía que debía obedecerlo, dejarlo pasar y simplemente ceder ante su demanda.. pero no fue así, mi fuerza de voluntad fue más fuerte que su orden y eso.. fue la señal que ese hombre esperaba de mi.

-Tendrás que pasar por encima de mi cadáver para eso. –Dije mientras trazaba un simple corte en al aire salpicando la pared adyacente con la sangre de mis hermanos caídos.

-No lo he dudado ni por un instante. –Dijo el hombre haciendo una suave reverencia, símbolo de un duelo entre caballeros.  –Mi nombre es Germán Gastón. Y como tú, una vez serví a un rey cruel y sin escrúpulos, pero ya no más.

Y comenzamos a luchar en ese mismo instante. El hombre, de nombre Germán se movía ágilmente, algo a tener en cuenta pues parecía mucho mayor que yo, unos cinco o seis años más. Los primeros cinco minutos del combate ni tan siquiera logré rozarlo, todos mis cortes, estocadas, y golpes eran simplemente evadidos como si me moviese mucho más lento de la cuenta.. o quizás es que él era mucho más rápido que yo. En ese entonces no lo sabía, claro. El combate estaba claramente en mi contra pero no podía darme la vuelta y correr por mi vida, eso sería una deshonra y ni siquiera se me pasó por la cabeza hacer algo así…

Tras esos cinco primeros minutos de esquiva, la tormenta empezó. Los golpes de Germán eran certeros, rápidos como un relámpago y bien controlados, cortes, golpes, pequeños pinchazos azotaban todo mi cuerpo sin parar. Uno tras otro, no había nada que pudiera hacer, paraba dos de que cada tres golpes y sin embargo seguía perdiendo terreno. Todo acabo cuando Germán levantó la guardia un instante y me dio tiempo a golpearle fuerte en el pecho, atravesando su corazón.

Todo parecía ir bien, su cuerpo cayó al suelo, saqué mi estoque de su cuerpo y envainé, me acerqué al Rey despacio, pues realmente estaba agotado y lleno de heridas y entonces lo escuché..

-Jajaja… eres bueno chico. –La voz de Germán sonaba tranquila y sus pisadas sonaban en el pasadizo. –No me esperaba ese golpe, la verdad, casi podría decirse que me has matado, casi.

En ese entonces no me lo creía, me di la vuelta rápido llevándome la mano al arma pero fue demasiado tarde, Germán ya estaba encima mía y sus colmillos.. sus colmillos eran enormes, no los recordaba tan grandes mientras luchábamos. Entonces simplemente sentí un mordisco, luego una extraña sensación de paz y felicidad, después simplemente todo se apago y dejé de ver, dejé de sentir, dejé de… vivir.

Tres días después, o eso es lo que me dijo Germán al despertar estaba tumbado en una cama en una enorme habitación. La habitación estaba decorada con enormes cuadros de diversas personas, algunos que otros muebles de aspecto antiguo y bueno, Germán estaba sentado en una silla, a los pies de mi cama, mirándome con la mirada que tendría un padre al ver a su hijo despertar de un largo coma, la luz de la Luna que entraba por la ventana iluminaba vagamente la habitación dándole a la situación un aspecto mucho más relajado.

-Me alegra ver que has vuelto, Gerald. –Dijo entonces Germán. –Perdona todo esto, pero era la única manera de conseguir al Rey.

-¿Qué demonios eres? ¿Dónde estoy? ¿Qué hago en este lugar? –Dije todo atropellado y sin respirar, el corazón me latía a toda prisa, o eso creía yo entonces.

-Mi nombre es Germán, como ya sabes. Estás en mi casa, en Aviñón. –Germán hablaba tranquilo y pausado manteniendo su mirada fija en mis ojos. –A tu primera pregunta.. creo que sabes responderte tu mismo. –Dijo Germán con una media sonrisa en el rostro.

-Eres un vampiro, un cuento de viejas. –Dijo Gerald tratando de calmarse y no sentir.. ¿Miedo? ¿Era miedo eso que sentía u otra cosa?

-Tranquilo chiquillo, ya está.. –Dijo Germán con voz tranquilizadora. –Ya está, no debes temer nada de mi, no soy tu enemigo, si no tu amigo.

-¿Cómo va a ser mi amigo un monstruo como tú? –La voz de Gerald sonaba realmente asustada, no sabía realmente que quería de él ese monstruo.

-Oh! ¿No te has dado cuenta? –Dijo Germán con voz divertida. –Tú eres como yo ahora, eres un Vástago de la noche. Bienvenido al Clan Ventrue, Gerad Delacroix.

-¿¡De que hablas!? –Dijo Gerald mirándose las manos de un color más pálido de lo usual. Gerald trató de tomarse pulso.. sin éxito. –Esto no puede estar pasando... de verdad que no.

-Tranquilo mi chiquillo. –Dijo Germán mirándome a los ojos. –Pronto entenderás que te hice un favor dándote esta nueva vida… la no-muerte es una maldición para los que no tienen ninguna misión, pero tú, mi joven chiquillo.. para ti es un regalo pues tienes mucho que dar al mundo.

Y ahora, casi tres siglos más tarde… todo comienza a tener sentido para mi. Gracias a Germán ahora tengo una “vida” que usar para proteger aquello que me importa.

Gerald Delacroix Clan Ventrue Antitribu, Cruzado del Sabbat.


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