Blog de Alain D. Geiser

Ius: Derecho Iustitia: Justicia.

Si bien es cierto que el fin no es excusa para justificar los medios, a quien le importa, si es lo que yo más quiero. Aspiro a ella como los escuderos a ser caballeros algún día. 

No necesito permiso de un Dios, ni tan siquiera de otro hombre. Yo aspiro a algo más grande que una sola persona, aspiro a que el hombre sea justo, y por justo no entiendo al igual que el resto de los hombres su "justicia". 

Al igual que Machado aspiraba a encontrar la Verdad, no la suya ni la de otro, si no la Verdad. Yo aspiro a encontrar Justicia, no la mía ni la de otros, si no la Justicia que haga que el hombre sea hombre.

La Justicia no debería ser ciega. Debería poder ver lo que hace y oír lo que cuentan de ella. Si la Justicia de verdad estuviese viva sin duda entraría en cólera por el uso ruin que hacen de su nombre viles embusteros y traidores a su causa. 

No, la Justicia no debería ser ciega, pues la ceguera es una debilidad, no una muestra de imparcialidad. ¿Cómo puede alguien ciego ver las pruebas que tiene delante? No puede.

La balanza sobra en su enseña, pues el oro en ocasiones pesa más que la conciencia. La balanza sobra, de que sirve pesar las pruebas, si cada uno enturbia el resultado como más dinero que pruebas.

La espada, la espada de los justos, la espada del Centurión Damocles. Traidores, asesinos, ladrones y usurpadores han perecido bajo su hoja, al igual que miles de inocentes lo hicieron. No, la justicia no debería ir armada con un arma de doble filo. 

La verdadera Justicia debería poder ver lo que hace. 
La verdadera Justicia debería sopesar con su mente, no con una balanza comercial. 
La verdadera Justicia no debería golpear con una espada, sino con una sentencia y un golpe de martillo. 

La verdadera Justicia debería ser Justa. Igualitaria. Firme. Incorruptible.

Pero sobretodo la verdadera Justicia debería ser REAL.


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